Cae en mi pantalla una entrevista a un reputado colaborador habitual de medios como Harper's Magazine, The Wall Street Journal y Le Monde Diplomatique, el señor T. Frank. Leída con atención, tendría que echar mano de “El grito” de Munch para ilustrar correctamente esta cuartilla periférica que estoy escribiendo.
Uno ha vivido con interés los debates y análisis que sobre los medios de comunicación se produjeron en el del siglo anterior, y hoy se encuentra con que… ¿análisis desde la óptica marxista, anarquista, Enzensberger, Chomsky, Escuela de Frankfurt, McLuhan? ¿Estos clásicos? ¡Obsoletos! nada, ¡al destructor de documentos! ¡ni existen!
Se invirtieron los términos: hoy, desde los medios, puedes “analizar” todo… puedes empezar cualquier diatriba y pontificar: sobre el bien y el mal, sobre lo humano, lo divino... sobre la vida sexual de las hormigas en la segunda década del siglo XV, eso sí, si te respaldan grandes medios.
Es lo que hace T. Frank con respecto a la contracultura. Este señor, a quién le supongo alguna neurona más que la que demuestra en el artículo... desde la superficialidad más absoluta, practica lo que en buen castellano conocemos como coger el rábano por la hojas, o -yo diría más- tener tanta niebla mental que no le deja ver el bosque... ¿qué tiene qué ver un modisto o la publicidad con la contracultura o la cultura underground?... nada, más allá del tomar los aspectos superficiales, analizarlos desde presupuestos de marqueting y de mercados... y pontificar, elaborar los nuevos y efímeros dogmas de fe, intencionalmente o no. Ese buen señor, podría ver algún video de youtube, o leer algo en la hemeroteca; no creo que llegue a más su interés, y, por tanto, pasará por encima a Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Leary, Kesey, Watts, Roszack.
Siempre le quedará el recurso de defenderse tirando balones fuera -le supongo un discurso largo- pero trocear, esconder, cuartear, callar, falsear la historia es manipulación... y él manipula no sólo la historia, también a todos nosotros: desde su púlpito moderno de los medios, manipula los hechos y nuestro conocimiento y nuestra opinión.
Según este señor -si le dejamos decir tres frases más- tendríamos que concluir que el movimiento pacifista (y antiguerra del Vietnam) fue un anuncio de pret-á-porter, que el feminismo surgió de los diseñadores de moda ad-Lib ibicencos, que mayo del 68-París fue un botellón colosal con alcohol de marca, y que la primavera de Praga el nuevo estilo musical de una gran multinacional...
Aclaremos que soy muy remiso a hablar de cultura más allá de la antropología, por tanto el término contra-cultura no acaba de convencerme. Lo aceptaremos, dio en llamarse así, y respetaremos a Roszak. Pero el debate no es ése.
El debate es otro, a saber, si esos grupos llamados contra-culturales, al reaccionar contra orden dominante forman parte inseparable de él, si son modas juveniles inofensivas para lo establecido, si los movimientos que van contra el sistema son realmente capaces de sustituirlo y levantar “otro sistema”… ése es el debate que podría situar los movimientos 15-M, Occupe-WS, el país que sea-revolution hoy.
Si analizamos al estilo de Frank, ya sabemos la respuesta: están preparando la próxima primavera de unos grandes almacenes o proporcionando elementos para los diseñadores de una multinacional de la moda.
http://www.publico.es/culturas/410691/la-contracultura-es-un-mito-comercial
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