08 de desembre 2011

Público.es: "La contracultura es un mito comercial" Entrevista a Thomas Frank, uno de los ensayistas más agudos de EEUU

Thomas Frank (1965) es uno de los ensayistas más agudos de EEUU. Colaborador habitual de medios como Harper's Magazine, The Wall Street Journal y Le Monde Diplomatique, Frank es autor de libros como ¿Qué pasa con Kansas? (Acuarela Libros, 2008), sobre cómo los ultraconservadores hechizaron a la clase obrera estadounidense. "Este libro no busca zanjar el debate sobre si la publicidad causa o refleja el cambio cultural. Es evidente que hace mucho tanto de una cosa como de la otra", explica sobre La conquista de lo cool, editado por Alpha Decay.

"El neoliberalismo y la contracultura simbolizan la creatividad"

¿Por qué la cultura de la rebelión juvenil resulta tan atractiva para el mundo corporativo?

La cultura de la rebelión juvenil refleja ciertas ideas claves del mundo corporativo, como la creatividad. Algo muy claro en el caso de las agencias de publicidad o cualquier rama del capitalismo basada en la innovación: se ven a sí mismos como parte de una gloriosa ola de creatividad rebelde. Hay otra razón, la sociedad de consumo se basa en la novedad continua. En la perpetua superación de lo anterior. Lo que solía llamarse obsolescencia plena. La rebelión es el gran símbolo de esta mentalidad, de este modo de pensar en productos. Esta mañana he abierto The New York Times y me he topado con un artículo sobre un "diseñador de moda rebelde". Correcto. El problema es que todo diseñador de moda es un diseñador de moda rebelde (risas). No puede ser de otra manera Cada vez que aparece uno nuevo tiene que anunciarse como algo único, sea consciente o no de que es tan único como todos los anteriores. No todos los movimientos juveniles de protesta han resultado tan atractivos de asimilar, pero la contracultura sí lo ha sido. La idea que tienen los publicistas de la rebelión juvenil es la de la contracultura hippie.

¿Cómo se transformó el mayor movimiento juvenil anticomercial en el símbolo del nuevo turbocapitalismo?

Resulta hasta gracioso, ¿verdad? Eso es exactamente lo que argumento en el libro. La contracultura se convirtió en un símbolo de la obsolescencia. De la creatividad. La creatividad es la ideología del turbocapitalismo. O, si se prefiere, del neoliberalismo. El capitalismo es muy creativo. Se ve como una gran fuerza creativa. Siempre está inventado esos maravillosamente nuevos mecanismos para innovar las finanzas La contracultura también es un símbolo de la creatividad sin límites.

"Apple vende sus productos como una vía hacia la liberación personal"

¿Cómo consiguió reinven-tarse el capitalismo de posguerra?

El capitalismo cambió de un modo significativo entre los cincuenta y los sesenta. El mundo de la publicidad pasó de ser una industria cuadriculada ser a una muy pero que muy guay. Dentro del gremio se llamó la Revolución Creativa. De los muy aburridos, técnicos y exagerados anuncios de los cincuenta pasamos a las campañas que se reían directamente de los productos. Hoy día esta actitud es hegemónica. Todos son supercreativos ahora. La conquista de lo cool habla sobre el modo en el que el capitalismo se reinventó y expandió el negocio criticándose a sí mismo. El capitalismo nunca querrá hablar sobre la concentración de la riqueza, pero sí alzará la voz si alguien no puede ser uno mismo. Le encanta criticar el conformismo social. ¿Se siente usted alienado? No se preo-cupe, se le pasará rápidamente comprando un nuevo par de zapatillas.

¿Qué rol desempeñaron las ideas contraculturales en la revolución económica y tecnológica de los noventa?

Ocurrió lo mismo que en los sesenta. Los publicistas estaban entonces muy centrados en el grunge y el rock alternativo. Les encantaba la palabra "extremo". Aparecía en todos los anuncios. Las bebidas isotónicas sacaron nuevos sabores extremos. Después de La conquista de lo cool escribí One Market UnderGod, sobre cómo este tipo de lenguaje fue adoptado por el mundo de las finanzas. Se utilizó para vender activos financieros al estadounidense medio. O el uso del lenguaje juvenil para convencer a la gente de que tenía que invertir en el mercado de valores.

¿Es Steve Jobs un buen ejemplo para ilustrar su tesis?

En ciertos aspectos, sí. La industria informática es hija de la contracultura. La clave de Apple es que sus productos se venden como una vía hacia la liberación personal. Hay un célebre anuncio de Apple de 1984, cuando lanzaron el Macintosh. La idea es que el resto de ordenadores, los de IBM y compañía, eran horribles reliquias del conformismo y la sociedad de masas. Macintosh te permitía ser tú mismo, ser libre. Su eslogan de los últimos años, "Piensa diferente", rezuma contraculturalidad, todo tiene que ver con ser quien quieres ser.

A PROPÓSITO DE LA CONTRACULTURA Y EL SEÑOR T. FRANK.

Cae en mi pantalla una entrevista a un reputado colaborador habitual de medios como Harper's Magazine, The Wall Street Journal y Le Monde Diplomatique, el señor T. Frank. Leída con atención, tendría que echar mano de “El grito” de Munch para ilustrar correctamente esta cuartilla periférica que estoy escribiendo.

Uno ha vivido con interés los debates y análisis que sobre los medios de comunicación se produjeron en el del siglo anterior, y hoy se encuentra con que… ¿análisis desde la óptica marxista, anarquista, Enzensberger, Chomsky, Escuela de Frankfurt, McLuhan? ¿Estos clásicos? ¡Obsoletos! nada, ¡al destructor de documentos! ¡ni existen!

Se invirtieron los términos: hoy, desde los medios, puedes “analizar” todo… puedes empezar cualquier diatriba y pontificar: sobre el bien y el mal, sobre lo humano, lo divino... sobre la vida sexual de las hormigas en la segunda década del siglo XV, eso sí, si te respaldan grandes medios.

Es lo que hace T. Frank con respecto a la contracultura. Este señor, a quién le supongo alguna neurona más que la que demuestra en el artículo... desde la superficialidad más absoluta, practica lo que en buen castellano conocemos como coger el rábano por la hojas, o -yo diría más- tener tanta niebla mental que no le deja ver el bosque... ¿qué tiene qué ver un modisto o la publicidad con la contracultura o la cultura underground?... nada, más allá del tomar los aspectos superficiales, analizarlos desde presupuestos de marqueting y de mercados... y pontificar, elaborar los nuevos y efímeros dogmas de fe, intencionalmente o no. Ese buen señor, podría ver algún video de youtube, o leer algo en la hemeroteca; no creo que llegue a más su interés, y, por tanto, pasará por encima a Kerouac, Ginsberg, Burroughs, Leary, Kesey, Watts, Roszack.

Siempre le quedará el recurso de defenderse tirando balones fuera -le supongo un discurso largo- pero trocear, esconder, cuartear, callar, falsear la historia es manipulación... y él manipula no sólo la historia, también a todos nosotros: desde su púlpito moderno de los medios, manipula los hechos y nuestro conocimiento y nuestra opinión.

Según este señor -si le dejamos decir tres frases más- tendríamos que concluir que el movimiento pacifista (y antiguerra del Vietnam) fue un anuncio de pret-á-porter, que el feminismo surgió de los diseñadores de moda ad-Lib ibicencos, que mayo del 68-París fue un botellón colosal con alcohol de marca, y que la primavera de Praga el nuevo estilo musical de una gran multinacional...

Aclaremos que soy muy remiso a hablar de cultura más allá de la antropología, por tanto el término contra-cultura no acaba de convencerme. Lo aceptaremos, dio en llamarse así, y respetaremos a Roszak. Pero el debate no es ése.

El debate es otro, a saber, si esos grupos llamados contra-culturales, al reaccionar contra orden dominante forman parte inseparable de él, si son modas juveniles inofensivas para lo establecido, si los movimientos que van contra el sistema son realmente capaces de sustituirlo y levantar “otro sistema”… ése es el debate que podría situar los movimientos 15-M, Occupe-WS, el país que sea-revolution hoy.

Si analizamos al estilo de Frank, ya sabemos la respuesta: están preparando la próxima primavera de unos grandes almacenes o proporcionando elementos para los diseñadores de una multinacional de la moda.

http://www.publico.es/culturas/410691/la-contracultura-es-un-mito-comercial

24 de juny 2010

dodecaedro pitagórico



El observador percibe. Aplica la metáfora del espejo astillado a las percepciones de todos y cada uno de sus sentidos. Del totum revolutum de sus percepciones elige los fragmentos más regulares y de mayores proporciones. A sabiendas de que esas percepciones fragmentadas están a su vez deformadas por su pasado y su deseo, intenta conformar con ellas una unidad. Se esfuerza, en su diálogo interno, en construir un poliedro regular pitagórico, un dodecaedro, un cosmos, por ejemplo. Su quehacer le permite elaborar un enunciado, que guarda para sí con el cuidado de un quehacer artesano. Cuando se siente satisfecho de su labor, entrecierra los ojos, esboza una sonrisa sutil y enfoca la lejanía: busca la confirmación.
El observador desarrolla soliloquios desde sus enunciados.
Ocurre, a veces, que el observador se halla en tertulia. En la banalidad inteviene con frecuencia. Cuando el sujeto es de su interés o ha reflexionado sobre él, calla, aprehende. Los soliloquios emergen y se transmutan en discurso. Observa entonces al auditorio, con atención, persona a persona. Habitualmente enfrenta expresiones de extrañeza, de incomprensión o de asombro. No es lo que busca. Rara vez, en el extremo más lejano, por norma, distingue una mirada escrutadora con una sonrisa cómplice. Sabe entonces el observador que se ha encontrado con el interlocutor. Puede ahorrarse, a partir de ahora, el discurso, bastará con el enunciado para la comunicación, y no será de extrañar que una simple propositio se convierta en diálogo.
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